Pensándolo bien

Córdoba viaja conmigo

Viajar me resulta imprescindible.  No puedo pensarme sin la adrenalina curiosa que se "me" desata ante lo desconocido. Los nuevos paisajes y sus gentes nutren mi espíritu y funcionan como un masaje profundo al alma

Pero hay uno en especial que viaja conmigo cuando viajo: es el paisaje y el olor de Córdoba , de esa Córdoba que conozco tanto y que aún así se me revela nueva cada vez

De mamá cordobesa -enamorada de un porteño que le cambió el destino- y porteña de nacimiento, Córdoba fue  para mi la posibilidad de  abrirme a la novedad que ofrecía el extramuro escolar.

El cosquilleo en la panza comenzaba al preparar las valijas sabiendo que a las 5 sonaría la alarma, 5 y cuarto estaría preparado el desayuno y 5.30 partiríamos con la precisión de un reloj suizo. El ritual , que completábamos al menos 3 veces al año, inició una tendencia que todavía mantengo: no por el horario, por demás incómodo,  sino por la costumbre de las cosquillas en la panza y la rigurosidad de preparar los viajes con precisión meridiana para que sólo pueda sorprenderme lo que veo y vivo , pero jamás el sobresalto de un pasaporte vencido o un billete traspapelado.

Después , la ruta. Infinita en tiempo y recorrido, la atención se fijaba absorta en el camino que se abría entre campos mustios en el invierno y de un sinfín de verdes y amarillos llegando al verano.  Las miles de vacas , ovejas y caballos que pueblan el suelo argentino y que luego vería no son tan habituales en el resto del mundo, la decoración perfecta para sentirme parte de la ilustración del libro infantil "Sara en la granja" que tanto me gustaba.

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.... una invasión de chicharras y bichitos de luz poblaban las rondas de mate tardías de peones y puesteros de dientes marrones y picados. Una mezcla de curiosidad y asco como sólo se da en aquella primera infancia en que uno se expresa sin pudor a través de mil caras eran las mías que buscaba la mirada aprobatoria o no de mi mamá para saber si debía aceptar y me estaba permitido participar de .....

 

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Las ondulaciones del camino saliendo de Bengolea y llegando a Gral Cabrera anticipaban la sierra cercana. Los trigales , como en la descripción del principito le daban permiso...i

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