Turismo en Argentina: diez años de estancamiento, una crisis estructural y la temporada 2025–2026
Por Gabriela Marinelli
Argentina, un país con una de las geografías más diversas del mundo y un tejido cultural rico, ha tenido durante décadas un potencial turístico extraordinario. Desde los glaciares de la Patagonia hasta las cataratas del Iguazú, pasando por los centros urbanos vibrantes y la vasta naturaleza del norte, pocas naciones reúnen una oferta tan completa. Sin embargo, en los últimos diez años, y con especial crudeza alrededor de la temporada 2025–2026, el turismo argentino muestra una tendencia preocupante: estancamiento estructural, pérdida de competitividad y desequilibrio en los flujos de viaje internacional.
Esta nota profundiza en las cifras oficiales del INDEC, en las dinámicas que las explican y en el impacto económico y social que dejó la temporada reciente. También ofrece un análisis de por qué, a pesar de contar con atributos naturales y culturales extraordinarios, Argentina no logra traducir esa ventaja en crecimiento sustentable del turismo.
UNA DÉCADA MARCADA POR VAIVENES Y FALTA DE CRECIMIENTO SOSTENIDO
1. EL TURISMO NO CRECE DE FORMA ESTRUCTURAL
Durante los últimos diez años, la cantidad de visitantes extranjeros que ingresan al país ha mostrado subas y bajas, sin consolidarse en una curva ascendente continua. Datos oficiales del INDEC revelan que en 2025 ingresaron 8.775.600 visitantes no residentes, lo que representó una caída del 19.7 % respecto a los 10.927.600 de 2024.
Esta oscilación, más que un ciclo económico pasajero, refleja la ausencia de una estrategia sólida de largo plazo que permita superar las barreras estructurales que enfrenta Argentina como destino internacional. Es decir, no se trata solamente de un mal año; se trata de una tendencia que se repite ante las variaciones del tipo de cambio, la competitividad regional y las condiciones económicas internas.
2. TURISMO EMISIVO: EL MOTOR QUE SÍ CRECE
El otro lado de la moneda es el turismo emisivo, es decir, los argentinos que viajan al exterior. En 2025, 18.839.900 residentes argentinos viajaron fuera del país, lo que marcó un crecimiento del 38.6 % interanual respecto a 2024.
Este dato es clave: por cada extranjero que ingresó al país en 2025, dos argentinos viajaron al exterior. Ese desequilibrio no solo transforma la experiencia turística interna; también tiene un efecto profundo sobre las cuentas externas del país, ya que más divisas se van de Argentina que las que ingresan por turismo internacional.
Esos números reflejan algo más que una preferencia pasajera por viajes al exterior: muestran un patrón que se repite y se amplifica año tras año, con efectos macroeconómicos evidentes.
II. TEMPORADA VERANIEGA 2025–2026: DATOS DUROS Y TENDENCIA PREOCUPANTE
La temporada de verano austral, concentrada en los meses de enero y febrero, representa tradicionalmente el momento de mayor movimiento turístico en Argentina, tanto por parte de residentes como de visitantes internacionales. Sin embargo, la temporada 2025–2026 dejó indicadores preocupantes.
1. TURISMO EMISIVO EN VERANO: CIFRAS RÉCORD
Los datos de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) del INDEC muestran que durante febrero de 2025, el turismo emisivo por vía aérea creció 55.1 % respecto al año anterior, con 504,2 mil turistas argentinos saliendo por Ezeiza y Aeroparque, mientras que la llegada de turistas extranjeros por vía aérea cayó un 25.2 %.
Esto no solo indica un flujo mayor de argentinos saliendo, sino que también pone en evidencia lo que se ha transformado en una fuga significativa de viajeros y gasto hacia destinos extranjeros, en lugar de fortalecer la actividad turística dentro del país.
En términos generales, con base en información preliminar de enero y febrero, se estima que durante esos dos meses de 2025 salieron del país más de 3,7 millones de argentinos al exterior, casi un 74 % más que en el mismo período del año anterior.
2. TURISMO RECEPTIVO EN CAÍDA
Por el lado de los visitantes extranjeros, el escenario fue el inverso. Según datos del INDEC y cifras consolidadas por distintas fuentes, el número de turistas internacionales que arribó a Argentina durante la temporada de verano mostró descensos significativos interanuales. En particular, febrero marcó caídas del orden del 25 % en llegadas por vía aérea, una señal clara de que Argentina fue menos elegida como destino internacional en comparación con otros años.
Estos números son especialmente relevantes porque la temporada alta representa el momento donde la mayoría de los ingresos por turismo deberían concentrarse. Si en el corazón del verano las cifras de arribos internacionales disminuyen, las expectativas de crecimiento económico y de ocupación en destinos claves se reducen proporcionalmente.
3. BALANCE NEGATIVO ENTRE SALIDAS Y ENTRADAS
El resultado neto de esta dinámica es un balance profundamente negativo: más argentinos salen del país de los que ingresan turistas extranjeros. El desequilibrio se traduce en menor circulación de divisas en el país y mayor presión sobre la balanza de pagos.
Este fenómeno no es exclusivo de un mes en particular, sino que se refleja a lo largo de todo 2025 y proyecta su influencia en la temporada de 2026.
III. GASTO TURÍSTICO: EL IMPACTO ECONÓMICO DE LA BRECHA DE FLUJOS
Los datos oficiales del INDEC permiten cuantificar no solo cuántas personas se mueven internacionalmente, sino también cuánto dinero gastan dentro y fuera del país.
1. GASTO DE EXTRANJEROS VS. ARGENTINOS
En 2025, los visitantes extranjeros gastaron aproximadamente US $3.110 millones en Argentina, mientras que los argentinos que viajaron al exterior gastaron US $7.164,2 millones, resultando en un déficit turístico de más de US $4 000 millones.
Este desfase no solo afecta la cuenta corriente de Argentina, sino que también tiene impactos indirectos en sectores productivos vinculados al turismo, como hotelería, gastronomía, transporte interno y servicios complementarios. Si los visitantes extranjeros gastan mucho menos que los residentes que se van al exterior, se reduce la capacidad de generar empleo, de dinamizar economías regionales y de sostener cadenas de valor locales.
2. CONSECUENCIAS ECONÓMICAS PARA DESTINOS REGIONALES
En destinos tradicionales de la costa atlántica y de la montaña, el efecto de la caída en el turismo receptivo se siente no solo en la ocupación de alojamientos, sino también en la circulación de dinero en el comercio, gastronomía y servicios turísticos locales.
Hay indicadores que señalan caídas importantes en el consumo local durante la temporada, con derrames económicos que no alcanzan a compensar el menor ingreso de visitantes. Esto profundiza la brecha entre expectativas de crecimiento económico estival y los resultados reales registrados en el terreno.
IV. POR QUÉ ARGENTINA NO CRECE EN TURISMO: CAUSAS ESTRUCTURALES
Las cifras descritas no son casuales ni aisladas. Detrás de este estancamiento y desequilibrio hay factores estructurales que han ido consolidándose en los últimos años, y que difícilmente se resuelven con medidas coyunturales.
1. COMPETITIVIDAD DETERIORADA
Uno de los factores más frecuentemente señalados por analistas es la pérdida de competitividad de Argentina como destino turístico internacional. La combinación de:
apreciación relativa del peso frente a monedas fuertes,
costos internos altos para servicios turísticos,
estructuras de precios que resultan menos atractivas para el turista extranjero,
ha hecho que muchos visitantes potenciales opten por otros destinos en la región con mejores balances de costo-beneficio.
Esto se ve reflejado en la caída de turistas no residentes que visitan el país y en la preferencia de los residentes por destinos externos más accesibles en términos de gasto real.
2. AUSENCIA DE UNA ESTRATEGIA DE LARGO PLAZO
Aunque Argentina cuenta con instrumentos de planificación como el Plan Federal Estratégico de Turismo Sustentable (PFETS), estos instrumentos no han sido acompañados de una ejecución operativa sostenida, con metas claras, financiamiento propio y continuidad de políticas, factores esenciales para generar transformaciones duraderas.
La falta de una política de Estado que trascienda los ciclos políticos y económicos se evidencia en la incapacidad de revertir tendencias negativas estructurales y en la continua dependencia del comportamiento de los mercados cambiarios.
3. INFRAESTRUCTURA Y SERVICIOS TURÍSTICOS
Otro aspecto que pesa en la percepción internacional de Argentina como destino es la infraestructura turística y la calidad de los servicios. Aunque existen lugares de clase mundial, en muchos casos la oferta de servicios no está al nivel de destino competitivo global, lo que influye en las decisiones de viaje, especialmente de mercados exigentes.
La coordinación entre distintas jurisdicciones —nacional, provincial y municipal— también juega un rol crucial en la experiencia del visitante. Fragmentación u obstáculos administrativos pueden limitar la capacidad de posicionar al país como destino integral.
V. COMPARACIÓN CON OTROS DESTINOS REGIONALES
Para poner en perspectiva la situación argentina, es útil observar cómo se desempeñan otros destinos de la región. Países como Chile, Brasil y Uruguay han logrado sostener flujos más consistentes de turistas internacionales, incluso aprovechando aspectos complementarios de su oferta turística y políticas públicas orientadas a la competitividad.
La diferencia no radica solo en el atractivo natural —que muchos destinos comparten con Argentina— sino en la capacidad de convertir ese atractivo en productos turísticos comerciales competitivos, integrados y sostenibles.
VI. ¿QUÉ DEJA LA TEMPORADA 2025–2026?
La temporada veraniega austral dejó:
Un turismo emisivo dominante, con millones de argentinos viajando al exterior.
Un turismo receptivo debilitado, con llegadas internacionales a la baja.
Un saldo económico negativo, con mayor gasto en el extranjero que en el país.
Un impacto en economías regionales que esperaban mayores ingresos por turismo interno e internacional.
Estos elementos conforman una fotografía que excede la coyuntura de un año y que exige reflexionar sobre la necesidad de políticas públicas consistentes, inversión en competitividad y un cambio de enfoque hacia la articulación estratégica de la actividad turística como motor de desarrollo económico.
Las cifras oficiales del INDEC y las tendencias observadas en los últimos años muestran que Argentina enfrenta un desafío estructural profundo en materia turística. El estancamiento no proviene de la falta de atributos naturales o culturales, sino de una combinación de factores que impiden capitalizar ese potencial en crecimiento sostenible.
Para revertir este ciclo, se necesitará no solo medidas emergentes, sino una estrategia nacional coherente, con metas claras, financiamiento adecuado y una visión de largo plazo que integre a todos los actores del sector turístico.
Tabla histórica resumida: turismo internacional en Argentina (Entradas vs Salidas y contexto)
| Año / Periodo | Turismo receptivo (llegadas) | Turismo emisivo (salidas) | Balance turístico | Fuente / Notas |
|---|---|---|---|---|
| 2010–2018 (pre-pandemia) | Entre ~6.5M y ~7.4M visitantes extranjeros por año | Salidas crecientes, pero en algunos años menor que entradas o comparables | Períodos con saldos equilibrados o cercanos a positivo en algunos años de la década | Según series históricas de turismo (antes de COVID-19) y compilaciones de datos oficiales y OMT indicativas de flujos equilibrados en parte de la década. |
| 2017 | ~6.7M visitantes | ~21.5M salidas (máximo histórico de residentes viajando al exterior) | Estructuralmente déficit porque las salidas fueron mayores, aunque hubo muchos turistas extranjeros | UNWTO / compilaciones históricas. |
| 2019 | ~7.4M visitantes (máximo histórico antes de COVID-19) | Salidas también elevadas | La tendencia mostraba fuerte salida de residentes y altas llegadas, pero no claramente superávit sostenible | Series históricas OMT / datos oficiales acumulados. |
| 2020–2021 (pandemia) | Caída drástica por restricciones (por debajo de 3M en 2020–21) | Salidas muy bajas por cierre de fronteras | Debido a la pandemia, distorsionó mediciones | COVID-19 afectó estadística global (demanda y oferta). |
| 2022 | Recuperación parcial (~3.9M visitantes) | Salidas crecientes | Balance todavía déficit, pero en recuperación | Serie post-pandemia. |
| 2023 | Más de ~5.0M visitantes (estimado) | Salidas elevadas | Balance aún deficitario, aunque hubo meses con buenos datos de receptivo | Estimación oficial/preliminar post-pandemia. |
| 2024 | ~11M visitantes de extranjeros | ~13.6M argentinos viajaron al exterior | Déficit turístico (más salidas que entradas) | Datos oficiales difundidos por INDEC |
| 2025 | 8.775.600 visitantes extranjeros (–19.7% vs 2024) | 18.839.900 argentinos viajaron al exterior (+38.6%) | Déficit profundo con más del doble de salidas que ingresos y gasto negativo de ~US$4.054M | Datos oficiales INDEC |

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