Pinamar es uno de esos destinos que invitan a volver una y otra vez. Quienes ya lo conocen saben que tiene una personalidad muy especial: combina la exclusividad de un balneario premium con la calidez de un paisaje natural único, donde los bosques, los médanos y el mar conviven en una armonía que no se encuentra en cualquier sitio.
A tan solo 360 km de Buenos Aires, llegar a Pinamar es un viaje sencillo, tanto para una escapada de fin de semana como para pasar largas vacaciones en familia o con amigos. Sus 20 kilómetros de playas son un mundo de posibilidades: desde días de relax absoluto hasta jornadas de deportes, paseos y propuestas culturales.
Lo cierto es que Pinamar ofrece más de lo que uno imagina. En esta nota y los videos de Turismo Tv vamos a recorrer sus diferentes facetas: la playa, los bosques, los médanos, la gastronomía, la vida nocturna y hasta las opciones educativas que sorprenden a más de uno.
Quien llega a Pinamar lo hace atraído, primero, por sus playas. Y es que la ciudad cuenta con una franja costera de 20 kilómetros, amplia, limpia y perfecta tanto para quienes buscan descansar bajo una sombrilla como para los que no pueden estar quietos y quieren practicar deportes en la arena o en el agua.
Relax y descanso: Los balnearios más exclusivos ofrecen carpas, reposeras, servicio gastronómico en la playa y hasta spas frente al mar. El sonido de las olas y el aire puro son suficientes para desconectarse del ritmo porteño.
Deportes playeros: desde el clásico fútbol de playa hasta vóley, running sobre la arena dura y yoga frente al mar, cada día se transforma en una oportunidad de movimiento.
Kitesurf y surf: Pinamar es también un punto elegido por los amantes de los deportes náuticos. Las condiciones del viento y del mar lo convierten en escenario ideal para iniciarse o perfeccionarse en el surf y el kitesurf.
La playa es el alma, pero no lo es todo. Pinamar también late en sus bosques y médanos, que guardan propuestas únicas para el visitante curioso.
Si hay algo que distingue a Pinamar de otros balnearios es la posibilidad de vivir aventuras en sus médanos. Son kilómetros de arena que parecen no tener fin y que abren la puerta a actividades para todos los gustos.
Travesías en 4x4 y cuatriciclos: recorrer los médanos en vehículos todo terreno es un clásico que nunca pasa de moda. Hay excursiones guiadas para quienes prefieren la seguridad de un experto y también áreas habilitadas para los que quieren manejar por cuenta propia.
Sandboard en Cariló: para los que buscan una experiencia más extrema, nada como lanzarse con una tabla por las dunas. Cariló, a pocos minutos de Pinamar, se convirtió en el spot ideal para esta actividad. El paisaje combina el verde del bosque con el dorado de la arena, y la adrenalina está asegurada.
La arena y el viento son parte de la identidad pinamarense, y cada temporada miles de turistas descubren que las dunas no son solo un paisaje, sino también un parque de diversiones natural.
Pinamar no sería lo mismo sin sus bosques. Este entorno verde, que se extiende en diferentes sectores de la ciudad y en localidades cercanas como Cariló y Valeria del Mar, es el lugar perfecto para quienes necesitan bajar un cambio.
Cabalgatas en el bosque: una de las actividades más buscadas. Recorrer senderos entre pinos y eucaliptos a caballo es una experiencia que combina contacto con la naturaleza y un aire romántico que encanta a las parejas.
Caminatas y bicicletas: el bosque también se presta para paseos en familia, donde chicos y grandes pueden perderse entre senderos y descubrir rincones mágicos.
Picnics y mateadas: si de planes simples se trata, nada mejor que extender una manta, preparar unos mates y dejar que la tarde pase bajo la sombra de los árboles.
El contraste entre el verde del bosque, el dorado de los médanos y el azul del mar es lo que hace que Pinamar tenga esa atmósfera única, capaz de seducir a todos los públicos.
Si algo caracteriza a Pinamar es que ofrece una gastronomía de primer nivel, donde conviven restaurantes sofisticados con propuestas simples pero irresistibles.
Mariscos y pescados frescos: no puede faltar un plato con los sabores del Atlántico. Desde paellas hasta rabas, pasando por pescados grillados, la costa se sirve en cada mesa.
Cocina internacional: Pinamar cuenta con restaurantes que sorprenden por la calidad de su propuesta gourmet, ideales para una cena especial frente al mar.
Cervecerías y heladerías: la ciudad también se adaptó a las nuevas tendencias, con espacios más relajados para disfrutar de una cerveza artesanal o un helado después de la playa.
La vida nocturna de Pinamar también tiene lo suyo: bares, discos y paradores en la playa ofrecen música en vivo y fiestas para todos los gustos. La ciudad nunca duerme del todo.
Un dato que sorprende a muchos es que en Pinamar no todo es turismo: también hay lugar para la formación académica. La Universidad Argentina de la Empresa (UADE) inauguró un moderno campus en la ciudad, donde se dictan diferentes carreras y programas de capacitación.
Este hecho marca un antes y un después, ya que convierte a Pinamar en un punto de encuentro no solo para vacacionar, sino también para estudiar y proyectar el futuro en un entorno único.
Quienes eligen Pinamar tienen la ventaja de poder recorrer también las localidades vecinas, cada una con su impronta:
Cariló: elegante, tranquila y con un bosque que parece sacado de un cuento. Sus calles de arena y su centro comercial boutique son un paseo obligado.
Valeria del Mar: familiar y serena, es ideal para quienes buscan descanso sin tanta multitud.
Ostende: con un aire más histórico y bohemio, recuerda los primeros tiempos de la costa.
Lo más interesante de Pinamar es que se adapta a todos los públicos. Familias con niños, grupos de amigos, parejas jóvenes, adultos que buscan descanso o aventureros que no paran un segundo: todos encuentran algo hecho a su medida.
Para los amantes del relax, la playa y el bosque.
Para los que buscan adrenalina, los médanos y los deportes extremos.
Para quienes quieren vivir la noche, la oferta de bares y discos.
Para los que prefieren el buen comer, la gastronomía de primer nivel.
Pinamar es, en definitiva, un destino completo, con un equilibrio perfecto entre naturaleza, diversión y confort.
Al final del día, Pinamar logra lo que pocos lugares consiguen: que uno sienta que se desconectó, que vivió experiencias únicas y que todavía quedó mucho por descubrir. Es un sitio que invita a regresar, porque siempre tiene algo nuevo para mostrar.